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la suba del 40% de la AUH por sobre la inflación ayudó a bajar la pobreza



El gobierno de Javier Milei celebró en exceso la baja de la pobreza del 52,9% al 38,1%. La principal diferencia en la medición del Indec sobre la cantidad de pobres tiene como pilar que a la desaceleración de la inflación se le complementó un aumento real exponencial de las Asignaciones Universales por Hijo (AUH) del 40,6% en todo 2024 respecto de 2023.

Esas asignaciones van dirigidas a la capa de mayor pobreza, aquellas familias que no tienen empleo o ingresos registrados: Milei bajó la pobreza y la indigencia con más planes sociales de transferencia directa y no con crecimiento del consumo, inversión, empleo y actividad económica.

Según confiaron a iProfesional fuentes oficiales en el Indec, que dirige Marco Lavagna, las estadísticas no sufrieron manipulación. Pero utilizan una metodología, encuestas y ponderadores antiguos, que datan de 2003, y por ejemplo no estiman de manera actualizada la incidencia de los aumentos de los servicios y el transporte.

«El índice más realista con los indicadores actualizados tendría que dar una pobreza de entre el 40 y el 41% si se actualizaran las metodologías«, señaló a iProfesional una fuente del equipo profesional del Indec.

Por otra parte, la medición de septiembre de 2024, que tomó el primer semestre de ese año, dio 52,9% de pobreza porque tuvo la incidencia de la devaluación de diciembre y el salto inflacionario de aumentos en combustibles y precios de los primeros meses de 2024. Eso elevo el piso de la canasta básica de la que quedo afuera el 52,9% de los encuetados.

Era previsible que la pobreza y la indigencia debían bajar ante una desaceleración de la inflación, más allá del ajuste de la economía, la baja de la actividad, la baja del consumo y el cierre de empresas con miles de despidos. Y en esto incidió en forma decisiva el aumento real interanual de la AUH del 40,6%. Ese programa insumió 3,3 billones de pesos mientras que todas las partidas eran mutiladas por la motosierra.

Según el Indec, en el segundo semestre de 2024, la indigencia en Argentina fue del 8,2%, una disminución de 3,7 puntos porcentuales con respecto al mismo período de 2023.

Como muestra del aumento de las partidas para la AUH, la asignación por hijo en diciembre de 2023 era de 20.661, mientras que en diciembre de 2024 fue de $74.622,96.

Pobreza: ¿por qué bajó, según el INDEC?

Mientras que la AUH que se paga a los padres que no tienen trabajo registrado creció el 40,6%, las asignaciones familiares de los asalariados crecieron el 7,6% y las prestaciones al PAMI se incrementaron un 33,4%. Fueron las únicas partidas de gastos que aumentaron en la ejecución presupuestaria y estuvieron dirigidas a los más vulnerables.

En cambio, todas las demas partidas sufrieron la poda descomunal de la motosierra: jubilaciones y pensiones cayó un 15%, lo cual explica la marcha de los jubilados todos los miércoles con violencia policial a la clase pasiva; los programas sociales en general se desplomaron un 47,5%; el programa Potenciar Trabajo bajó un 61,1%; las Políticas Alimentarias se redujeron un 17,4%; las Becas Progresar, un 61,2%, el resto de programas un 52,5%.

También cayeron los subsidios económicos un 37,8%, lo cual implica un aumento de gastos para las familias; a la energía 37,3% y al transporte 35,5%, otros subsidios el 48%; el gasto en personal el 19%; las transferencias a las provincias el 75,6%; las transferencias a las universidades el 25,1%, y los gastos de capital (obras públicas) el 73,9%.

En ese contexto de motosierra generalizada, el segmento de mayor pobreza recibió ese aumento sideral de la AUH del 40,6% con una partida de 3,3 billones de pesos. «Eso explica mucho la reducción en 3 puntos de la indigencia», admitieron en el Indec de Marco Lavagna.

En rigor, ese dato implica que Milei escondió la pobreza y la indigencia debajo de la alfombra con un aumento de partidas y no con reactivación genuina de la economía.

En el discurso histórico de Milei eso sería hacer «populismo», porque esas asignaciones se distribuyen sin contraprestación laboral o de capacitación a los padres para cumplir en el futuro con un empleo registrado.

En su catecismo libertario, Milei suele decir que «la justicia social es un robo porque es sacarle a unos para darle a otros» sin generen producción a cambio. Es precisamente lo que ocurrió con las AUH, más allá de la justicia de atender la urgencia de los sectores más postergados, lo cual no implicó bajar la pobreza sino contenerla.

«Muchos indigentes que cobran la AUH ya no pueden pagar el alquiler y pasaron a vivir en la calle, con sus familias. Pero para el Indec ya no son indigentes por una mera estadística de aumento de sus ingresos«, dijo Juan Carlos Alderete, líder social de la CCC a iProfesional.

Indec: ponderadores viejos y sin ítem contemplados

El economista Hernán Letcher, del Centro de Estudios de Economía Política (CEPA) tambien señaló a iProfesional que la medición de la pobreza del 38,1% del Indec hay «errores metodológicos de medición porque los ponderadores son viejos y entonces no se contempla la incidencia del impacto en los gastos de transporte y de los servicios que aumentaron muchísimo y no están contemplados».

«Tuviste un incremento muy sensible en los servicios y el transporte y el Indec no se da cuenta. La canasta básica alimentaria prácticamente no se movió entre el segundo semestre de 2024 y el segundo semestre 2023. Pero servicios me salto, transportes me salto, todo lo no alimentario pego una disparada fenomenal, en la medición no se notó», dijo.

«El 53% era mucho, todos sabíamos que iba a bajar, no tenía sentido que se quedara ahí arriba, porque estaba atravesado por el impacto inmediato de la devaluación», añadió.

«Por eso llama un poco la atención la magnitud de la reducción. Porque no hay nada que tire para abajo la pobreza salvo la AUH. Me da la impresión de que está atravesado por cuestiones de índole metodológica y temporales como las subas de servicios y transportes mal ponderadas», señaló.

En el Indec aseguran que el índice no fue manipulado, como en otros tiempos, sino que admiten «hay cuestiones metodológicas a discutir y muchisimas». El principal desfasaje, señalaron fuentes de los equipos técnicos del Indec, es la Encuesta Nacional Gastos Hogar (ENGO), que se toma encuesta para la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que mide la pobreza. La ENGO es de 2003 y traspasó los 8 años de intervención kirchnerista.

Según las fuentes, se hizo una nueva ENGO en 2018 pero nunca se comenzó a aplicar en el IPC ni en el EPH. La vieja ENGO desactualizada no pondera por ejemplo las subas de los gastos en telefonía celular, servicios de internet, streaming, gas, luz, agua, televisión por cable, videojuegos, con lo cual esos gastos están subrepresentados. Es decir se le otorgan menor incidencia en los gastos familiares que la que tiene en la realidad, donde son servicios casi masivos.

Tampoco se contempla de manera actualizada el aumento en los alquileres o en los boletos subtes y se toman en cuenta para ponderar la pobreza muy por debajo de la incidencia que deberían tener. «Si vos gastas 20.000 pesos en tu celular por mes, antes ese gasto casi no estaba contemplado en tu gasto pero hoy te puede representar un 5% de tu ingreso», dijo un técnico del organismo de estadísticas.

«En el Indec no ponderamos los alquileres para medir la inflación y la pobreza, pero en la Ciudad de Buenos Aires sí se miden», ejemplificó otro funcionario técnico.

Por el contrario, están sobrerrepresentados los alimentos y otros gastos que tal vez no tuvieron subas tan importantes luego del salto inflacionario del primer semestre de 2024. «El ajuste fue en los servicios, no tanto en alimentos: aunque el desfasaje y la ponderación desactualizada bajó la pobreza más de la cuenta, debería estar en 40 o 41%, a la par del final del mandato de Alberto Fernández», señaló la fuente.

En marzo de 2024, el Indec arrojó un índice de pobreza de 41,7% que reflejaba la situación del segundo semestre de 2023. En septiembre de 2023, el índice arrojó 40,1% que era la foto del primer semestre de 2023. 

En rigor, señaló la fuente del Indec, el segundo semestre de 2023 tomó parte del inicio del gobierno de Milei con la devaluación, por lo cual una parte de esa suba podría caberle al gobierno libertario. En la baja estadística de ingresos del 38,1, según las fuentes del Indec, la baja de 15 puntos es engañosa por la falta de ponderación de servicios y transporte y el efecto de la suba de la AUH.

«La suba de la AUH combinada con la desaceleración de la inflación refleja una baja de la indigencia, pero el que cobra la AUH no mejoró su situación real, sino que tal vez la empeoró porque le alcanza menos porque no se ponderan otros gastos como la pensión de su casa que ya no puede pagar», analizó el funcionario.



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